martes, 12 de noviembre de 2013

confesion # 8 Despues de 2 anos admito que no voy a ganar.

Llevo dos aos luchando por mi matrimonio, haciendo todo lo posible para hacer las cosas funcionar con el amor de mi vida. He perdido.

En una semana me entregan los papeles del divorcio, con tristeza los voy a firmar. He perdido.

Muchas cosas he aprendido, muchas cosas he vivido. Pero no me quita el sentimiento de haber perdido.

Se que a largo plazo la sensacion de haber perdido se desaparecerá, mientras tanto.  Buscare todo lo que he perdido.

Si tu me conociste pre-Chad, y había algo que te gustaba de mi, por favor hazmelo saber, ya que ando en busco de María Luisa Martinez Cerda.

Estoy buscando de nuevo mi interés por la Lectura, y la escritura.  Gracias a esto, me la paso en la biblioteca, literalmente casi todos los días. Me encuentro rodeada de personas de edad media, de diamantes en bruto, se ve que son personas que buscan algo también. La crisis económica ha llenado estos templos del saber. Se ve en sus rostros la tristeza del desempleo, maquillados de sueños rotos,  mientras veo a un señor mirando fijamente la pared, con diferentes sobres abiertos en la mesa donde el esta sentado. la desesperacion se ve en sus ojos, perforando sus lentes. en la otra mesa se encuentra una mujer de origen asiático memorizando verbos en Ingles. en otra mesa, hay otra alma en busca de algo como yo, busca en varios libros, sobre guerra.

Y yo en esta computadora prestada, busco quien era antes yo. Quien era esa persona llena de suenos, planes e imaginacion picarezca.

Mientras tanto estaré leyendo de nuevo a mi buena amiga Isabel Allende, creo que el realismo Mágico de sus libros ayudaran a encontrarme.




viernes, 8 de febrero de 2013

Confesión #7. Confieso que la muerte, te hace ver la vida de una manera distinta.

Hace dos meses y medio que mi Padre Falleció el día de su cumpleaños.  Fue una experiencia muy dolorosa y gratificante. Fue triste y doloroso ver a mi papá sufrir en el hospital, pero fue gratificante poder despedirme de él, decirle cuanto lo amo y agradecerle por todo lo que me enseñó.

Gracias a esa agridulce experiencia hubo mas unidad en nuestra familia. Aprendí a dejar ir los rencores que no me permitían amar plenamente a los que están a mi alrededor. Me di cuenta que es mejor vivir perdonando y disfrutando de nuestros seres queridos, que vivir con el rencor y tener sólo 5 minutos de felicidad y tristeza al despedirse.

Aprendí que la vida y el tiempo es mas valioso, que el rencor y el orgullo.  He llegado a valorar mas a los que me aman y a los que quiero amar.

Vi como nuestra familia y amigos cuidaron de nosotros en este tiempo de tristeza y de debilidad, pude ver como Dios fue obrando poco a poco en la vida de mi mama, de mis hermanos y la mia. Mi corazón sigue extrañando a mi papa, estoy feliz que pude aprender esto joven, y no 30 años después.

Después de haber estado casi una semana con mi mama, mis hermanos y amigos en el hospital cuidando a mi padre, le doy gracias a Dios por esta experiencia.

Un Domingo después del sepelio  estábamos comiendo juntos en un restaurán chino, (una costumbre muy familiar) entre risas y bromas, y conversaciones mixtas, mi hermana y yo discutíamos secretamente, que la razón de mis nauseas no eran porque andaba yo de sangrona,  mi hermana afirmaba que estaba embarazada, después de negarlo muchas veces, ya que la única manera que yo podía concebir era mediante un tratamiento de fertilidad, y las probabilidades de que funcionaran disminuían cada día que pasaba, por mi edad y por un síndrome raro que ha sido una via crucis. Mi hermana insistía hasta que me enfade y por darle de su lado, decidimos ir después por una prueba de embarazo. Obvio mi mamá también estaba escuchando la conversación, no se atrevía a comentar ni dar opiniones, pero muy feliz tambien nos acompaño.

Llegamos a la casa, y me hice la prueba, estaba algo confundida, porque no era la misma respuesta que la de miles de otras pruebas que ya había hecho anteriormente, vimos la famosa cajita para ver los resultados. No lo podía creer, entre risas nerviosas y lagrimas, ese día recibimos las tres el regalo de una pequeña Esperanza, y el regalo de vida.  Tenemos un nuevo miembro en nuestra familia.